viernes, 13 de junio de 2008
Caso Charly García 2
televisión se ha convertido en la ventana al mundo, pero no aquella que nos hacía conocer realidades lejanas, tribus remotas, epopeyas envidiadas, personajes valiosos. Se ha convertido en la ventana al mundo de la intimidad violada, de la privacidad vedada que se hace pública. Pero no solamente eso: nos muestra una intimidad violada que no es digna de ser mostrada. ¿Qué nos aporta la imagen de la decadencia puesta en escena? Hoy la posibilidad de las nuevas tecnologías nos ha llevado a convertirnos en voyeurs por excelencia ya que con una pantalla, cualquiera sea, podemos captar el mundo. Pero, ¿qué mundo merece ser captado? ¿El mundo del otro que no tiene por qué ser conocido y difundido? Nos hemos transformado en cronistas de la primicia, de la primicia de lo negativo y de las decadencias humanas. ¿A eso tiene que llegar el medio? Pensemos que la televisión cumple una función única, que se sostiene en su capacidad de contar historias. Las imágenes y los sonidos son magníficos canales para narrar historias. Pero, cada vez más, el hecho de mostrarlo todo provoca una pérdida de narratividad absoluta, todo parece estar ahí, sin necesidad de ser narrado. El predominio de la imagen, colabora con la atrofia de nuestra comprensión. Las palabras se subordinan a la imagen que domina la pantalla, y nada se cuenta. La presencia se impone. Captar una imagen y difundirla –como la de Charly García vencido, en una habitación de hotel, sujetado por un grupo de personas, esperando ser trasladado contra su voluntad a una clínica de Mendoza– no es siempre sinónimo de noticia. Hay momentos de la vida humana que no tienen por qué ser mostrados, y menos compartidos, y menos aún ser objeto del rating. La televisión busca captar receptores, pero cada día lo hace a pesar de todo, a costa de. El teórico español Jesús González Requena afirma que mostrarlo todo es mostrar la nada. La violación de la intimidad pareciera ser cada vez más moneda corriente en nuestra grilla televisiva. Los reality shows, las cámaras ocultas, los seudodocumentales con cámara en mano, sólo convierten la televisión en mostración de lo caótico, de lo imprevisible y de lo más íntimo de la persona. ¿No hay otra cosa para mostrar? ¿Es éste el único camino para atraer más espectadores a la pantalla? Otro rasgo propio de la televisión y, a su vez, herramienta maravillosa, es la posibilidad de transmitir en directo. Ahora, nos preguntamos, ¿era necesario contar ayer con móviles en vivo desde el lugar de la internación? ¿Qué novedad implica la recurrente transmisión del hecho, con movileros que poco saben de la historia, o que solamente esperan el parte médico pertinente? ¿Se justifica sostener la transmisión ininterrumpida cuando no sabemos nada nuevo de lo que se cuenta? ¿Qué importaba llegar primero e instalar una cámara? Ojalá los responsables de los contenidos televisivos vean en la imagen el modo más genuino de mostrar la realidad, la que edifica, la que reconforta, la que divierte, y no legitimen, a través de ella, una nueva intimidad violada. * Coordinadora del Observatorio de la Televisiónde la Universidad Austral.Últimas noticias sobre CharlyCharly García continuaba internado ayer en la exclusiva Clínica de Cuyo, en el centro de Mendoza capital, en un estado al que los médicos del lugar calificaron como “compensado y sedado, en terapia intensiva”. El autor de Clics modernos descansaba, en soledad, “bajo los efectos de sedantes farmacológicos prescritos” y aún se desconoce cuándo será dado de alta, dijo el jefe de servicio de terapia intensiva de la clínica privada, Héctor Lamacchi. El especialista también reconoció que, ayer por la mañana, el músico tuvo un “repentino cuadro febril” y se le practicaron estudios para determinar por qué se produjo. Por la tarde, la fiebre desapareció y García sólo recibió un tratamiento con antibióticos porque la infección podría haberse desatado debido a una neumonía. Los directivos del centro asistencial admitieron, en tanto, que el músico podría ser trasladado a Buenos Aires en las próximas horas, a bordo de un avión ambulancia, pero aclararon que para que eso ocurra tiene que haber una persona que se haga responsable.“Hasta ahora no hemos tenido contacto con ningún familiar”, manifestaron. El hijo de García, Migue, pidió “discreción” a los medios de prensa y que se trate “con mucho cuidado” la imagen de su padre, en alusión a las imágenes de la detención del músico que difundió la televisión. El único que visitó a García en la sala de terapia intensiva fue Alejandro Cabanillas, dueño del bar que lo contrató para tocar en Mendoza. Por Gabriela FabbroFuente: CríticaMás información: www.cirticadigital.com.ar
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