| Por donde van crean tumultos, corridas, gritos histéricos y hasta algunos desmayos. En pocos meses tomaron a los Estados Unidos por asalto en una campaña combinada de música, TV y actuaciones en vivo. Son los hermanos Kevin, Joe y Nick Jonas, un trío de cenicientas que gracias a la varita mágica del Disney Channel pasaron de ser un grupo, Jonas Brothers, sin demasiada repercusión a un fenómeno con características muy similares a las de High School Musical. La banda, formada por estos hijos de un pastor pentecostal que ahora es su representante, parece diseñada en el departamento de marketing del imperio Disney, pero no. Los tres chicos buenos de Nueva Jersey que iban a la iglesia, amaban la música y daban bien en las fotos resultaron una combinación hecha en el cielo del mundo del espectáculo para tweens. O, lo que es lo mismo, los chicos, especialmente chicas, casi adolescentes que todavía no dejaron atrás las muñecas. Ese público que transformó a High School Musical de un pequeño telefilm en una maquinaria global que no para nunca ahora tiene un nuevo sabor a su disposición. En Estados Unidos, el segundo disco de Jonas Brothers, el primero que editan con el sello hermano de Disney Hollywood Records y que en la Argentina distribuye Universal, lleva vendidas más de un millón de copias allá y acá la suma es más modesta pero notable para la venta local: más de 68.000 copias del disco que se lanzó primero en febrero y de nuevo en versión recargada, con DVD incluido, en abril. Así, aunque todavía los síntomas no se manifestaron con toda la intensidad de la que son capaces, lo cierto es que la jonasmanía ya llegó a la Argentina. Alcanza con darse una vuelta por la señal de cable Disney Channel para sospechar que algo está sucediendo con Kevin, 20 años (guitarrista), Nick, 15 años (guitarrista y pianista), y Joseph, 18 años, el cantante y galán indiscutido del grupo, al que todos conocen como Joe. Primero aparecieron en algún capítulo de Hanna Montana , la serie que catapultó la carrera de Miley Cyrus, esa quinceañera cuyo éxito duró exactamente un verano del Norte, pero a la que tanto le deben los Jonas. Es que cuando la chica estaba en boca y oídos de todos los adolescentes norteamericanos salió de gira y se llevó al trío con ella. Entonces, mientras un éxito estaba en marcha, otro comenzaba a construirse para el siguiente año. En 2008 los que apostaron sus fichas a los Jonas ya comenzaron a cobrar sus ganancias. El campamento del amor El mejor indicador de que la conquista global está a la vuelta de la esquina para los Jonas fue conseguir su propio telefilm de Disney. Se llama Camp Rock y se estrenó en la TV norteamericana el 20 de junio. Con 8,9 millones de espectadores se transformó en el programa de cable más visto de 2008 y en la segunda película más vista en la historia del canal detrás de la segunda parte de High School Musical. El estreno en la Argentina se espera para los primeros días de agosto aunque la banda de sonido ya se consigue en las disquerías. La historia que cuenta Camp Rock es sencilla: Mitchie, una chica muy talentosa pero tímida, interpretada por la nueva promesa del canal, Demi Lovato, quiere participar de un campamento de verano en el que se formaron grandes estrellas de rock. Una vez allí la chica se da cuenta de que entre canción y canción hay muchas peleas, amistades nuevas y la posibilidad de conocer a Shane Gray (Joe Jonas), un caprichoso ídolo de la canción que termina como instructor del campamento cuando sus hermanos y compañeros de banda se niegan a seguir soportando sus desplantes. La fórmula no tiene secretos: canciones + bailes y algo de romance muy inocente. El resultado es otro éxito Disney y un nuevo escalón para la fama de los Jonas Brothers. De hecho, ya se está preparando la segunda parte de la película mientras la banda cumple con la gira que la tendrá dos meses recorriendo su país. Es que acaban de firmar un multimillonario contrato con Live Nation, la misma productora que organiza las giras de Madonna, Shakira y U2. "He hecho esto durante 35 años, y no recuerdo haber visto nada como ellos. Los vi abriendo el show de Miley [Cyrus] y fue un verdadero caos; como con los Beatles", exageró Bruce Kapp, uno de los responsables de Live Nation. Lo cierto es que no es el único que se sorprende con el carisma Jonas. A su llegada a Londres, el trío revolucionó a las chicas que los fueron a escuchar a teatro lleno y en Nueva York paralizaron el tráfico alrededor de su centro neurálgico, Times Square, cuando se presentaron en el programa de TV Good Morning America. Tal fue el frenesí preadolescente que provocaron queel departamento de bomberos tuvo que intervenir. Ni los propios Jonas lo podían creer. "La situación estaba fuera de control", recordaba Kevin para la revista Rolling Stone un tiempo después de haber visto a una marea de chicas colándose entre las vallas de contención, empujando policías para alcanzarlos. Rock, sí; drogas y sexo, no Aunque el primer impulso apunta a comparar a los Jonas con otras bandas de muchachos que inspiran suspiros de la platea femenina como The Backstreet Boys, N Sync, Menudo - para poner un ejemplo que fue inmensamente popular en América latina-, lo cierto es que ellos dicen que son otra cosa. Para empezar, componen sus propios temas, participan en la producción de sus discos, tocan instrumentos y no hacen las sincronizadas coreografías que caracterizan a esos grupos. Ellos dicen sentirse más cerca de los hermanos Gibb, de los Bee Gees. A diferencia de los típicos grupos creados por productores fabricantes de estrellas fugaces, los Jonas no se disfrazan de nada más que de lo que son: adolescentes del siglo XXI. Se visten como sus pares etarios aunque ellos tengan la ayuda de una estilista que diseñó un look distinto para cada uno de los hermanos y que en el caso de Joe y Kevin incluye el uso indiscriminado de la planchita para el pelo. Nick, el menor, por ahora le viene esquivando al lacio. Tal vez porque si no fuera por él y sus rulos los otros todavía seguirían cantando en el coro de la iglesia de Wyckoff, Nueva Jersey, en la que oficiaba su padre. Es que cuando tenía apenas tres años estaba en una peluquería cantando mientras esperaba para cortarse el pelo y alguien lo escuchó. Esa persona lo recomendó a un representante y pronto el nene estaba en Broadway haciendo papeles en Los miserables , La bella y la bestia y Oliver. De aquellos principios modestos a este presente de estrellas globales en potencia cuya cara ya aparece cada dos por tres en la TV, en el variado merchandising con su nombre y pronto en el cine, mucho cambió para los hermanos y al mismo tiempo poco lo hizo. Ellos sostienen que no serán otros de esos ídolos que duran apenas un verano, que su sabor durará algo más que el de ese chicle globo con el que se compara a su música de ritmos pegadizos y letras a la medida de la generación de los mensajes de texto y el chateo a la que pertenecen. En cada entrevistalos muchachos aseguran que aman el rock pero ninguno de sus excesos. De hecho, los tres llevan puesto un anillo "de la pureza", un recordatorio de su decisión de mantenerse vírgenes hasta el matrimonio. Dicen que les encanta trabajar y debe ser cierto porque en los próximos meses, además de la gira, terminarán un nuevo disco, comenzarán a grabar su propia serie de TV, J.O.N.A.S., y hasta publicarán un librocon el detrás de escena de los shows. Con semejante agenda es más probable que los muchachos terminen internados por agotamiento que en un centro de rehabilitación. O tal vez el de ellos sea uno de los pocos cuentos de hadas de Hollywood con final feliz. 1 millón de copias vendidas de su disco Jonas Brothers. 8,9 millones de televidentes vieron su telefilm Camp Rock. 3D es el formato del film que se estrenará en 2009 y fue filmada durante su actual gira. 68.300 copias vendieron en la Argentina de su disco. 3,6 millones de espectadores vieron Camp Rock cuando se exhibió por segunda vez días después del estreno en cable. 12 de agosto es la fecha en la que saldrá en los Estados Unidos su tercer disco, A Little Bit Longer. 70 son las ciudades que recorrerán en su gira actual. Por Natalia Trzenko De la Redacción de LA NACION |
domingo, 20 de julio de 2008
Jonas Brothers
domingo, 13 de julio de 2008
LA INSEGURIDAD
sr director,
No puede ser que a la hora de salir de nuestras casas ya sea de dia como de noche nosotras, chicas de 15 años, tanto como nuestros padres estemos preocupadas por lo que nos pueda llegar a pasar. No puede ser que no se pueda caminar dos cuadras sin miedo a que te roben o que te griten groserias. Este es un tema que nos tiene muy intranquilas ya que debido a esto se nos priva de ciertas libertades que a nuestra edad ya deberiamos de tener.Esperamos que alguien haga algo para mejorar la seguridad de todo el pais, ya que con el tiempo este se vuelve cada vez mas inseguro.
No puede ser que a la hora de salir de nuestras casas ya sea de dia como de noche nosotras, chicas de 15 años, tanto como nuestros padres estemos preocupadas por lo que nos pueda llegar a pasar. No puede ser que no se pueda caminar dos cuadras sin miedo a que te roben o que te griten groserias. Este es un tema que nos tiene muy intranquilas ya que debido a esto se nos priva de ciertas libertades que a nuestra edad ya deberiamos de tener.Esperamos que alguien haga algo para mejorar la seguridad de todo el pais, ya que con el tiempo este se vuelve cada vez mas inseguro.
Nuevo lenguaje
El mensaje de texto, ese desafío al uso del idioma
var mm1636830 = Array( 'mm1636830g');
MODERNO . EL MENSAJE DE TEXTO SUELE UTILIZAR SU PROPIO LENGUAJE.
La incomunicación es, sin dudas, la gran paradoja de la era de las comunicaciones. Y los mensajes de texto son abanderados en la causa: se economizan palabras, se sacrifican haches, acentos o signos que se creen inútiles a los fines prácticos, se intercalan números y hasta se usan combinaciones de signos para mostrar estados de ánimo (estar :( es estar triste). Las contracciones y abreviaturas en los mensajes permitieron forjar un código de pertenencia: está in quien escribe n ksa (en casa). Está out quien insiste con poner comas, acentos o signos.
- Dnd tan t2
- N ksa, t llmo.
- X ai voy. TKM
- Tb :)
Para quienes sienten que para entender un diálogo así se necesita traducción simultánea, la Asociación de Usuarios de Internet de España creó www.diccionarioSMS.com. Allí "qdo" es cuando , ijo es hijo , sb2 es sábados . Ya cargaron 11.400 términos, aunque el ahorro de signos genera confusiones: t llmo es Te llamo o Te llamó . Es tal la precipitación que existe, la sensación de que no hay tiempo, que todo se acelera, incluso el lenguaje. Cuando se economizan letras se borran las particularidades hiladas a su historia: que hacer se escriba con hache tiene sentido desde su historia, no desde lo práctico. Cuando escriben iso en vez de hizo , se ahorran letras pero se vacía a la palabra de su bagaje histórico , dice el psicoanalista y experto en tecnología Julio Moreno.Gisele Sousa Dias
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MODERNO . EL MENSAJE DE TEXTO SUELE UTILIZAR SU PROPIO LENGUAJE.
La incomunicación es, sin dudas, la gran paradoja de la era de las comunicaciones. Y los mensajes de texto son abanderados en la causa: se economizan palabras, se sacrifican haches, acentos o signos que se creen inútiles a los fines prácticos, se intercalan números y hasta se usan combinaciones de signos para mostrar estados de ánimo (estar :( es estar triste). Las contracciones y abreviaturas en los mensajes permitieron forjar un código de pertenencia: está in quien escribe n ksa (en casa). Está out quien insiste con poner comas, acentos o signos.
- Dnd tan t2
- N ksa, t llmo.
- X ai voy. TKM
- Tb :)
Para quienes sienten que para entender un diálogo así se necesita traducción simultánea, la Asociación de Usuarios de Internet de España creó www.diccionarioSMS.com. Allí "qdo" es cuando , ijo es hijo , sb2 es sábados . Ya cargaron 11.400 términos, aunque el ahorro de signos genera confusiones: t llmo es Te llamo o Te llamó . Es tal la precipitación que existe, la sensación de que no hay tiempo, que todo se acelera, incluso el lenguaje. Cuando se economizan letras se borran las particularidades hiladas a su historia: que hacer se escriba con hache tiene sentido desde su historia, no desde lo práctico. Cuando escriben iso en vez de hizo , se ahorran letras pero se vacía a la palabra de su bagaje histórico , dice el psicoanalista y experto en tecnología Julio Moreno.Gisele Sousa Dias
Malosentendidos en el e-mail
LOS RIESGOS DE MALINTERPRETAR MENSAJES Y DE NO EXPRESARSE CON CLARIDAD
El e-mail tiene una cara oculta: los malentendidos en la comunicación
Es uno de los modos de vincularse más utilizado por millones de argentinos. Pero, también, y cada vez más, una fuente probable de problemas. Los expertos coinciden en que las dificultades se multiplican en el trabajo y en la vida cotidiana.
Si dijo "hola". Si lo cerró con "un beso" o apenas tecleó un frío y escueto "sdos." (saludos). Si contestó rápido, si quiso mostrarse seco o simplemente estaba apurado. Si lo abrió y lo tiró. Si le pedí respuesta y lo pasó por alto. Si sumó caritas tirando onda. Si abusó de la mayúscula (¿Está gritando? ¿Está contento? ¿Está enojado?). Si lo que dijo fue un pedido o una orden. Si entendió mal. Si firmó con su nombre o ¿enfrió? la despedida con la inicial de su apellido. Si... ¿me cortó el rostro?Los e-mails... Los dilemas de los benditos mails. Es uno de los medios de comunicación más utilizados por millones de argentinos, la manera rápida de estar cerca, contar algo, organizar un plan, resolver cuestiones de trabajo o enviar información. Pero, también, y cada vez más, una fuente probable de problemas. Expertos de todo el mundo coinciden en que los malentendidos con el mail se multiplican en todos los ámbitos: laborales, profesionales y personales. Y que es fundamental tener en cuenta su naturaleza, sus posibilidades y limitaciones para evitar que embarren el vínculo entre emisor y destinatario.Un estudio publicado en la revista estadounidense Academy of Management Review demostró que el e-mail suele aumentar la probabilidad de conflictos y la mala comunicación, porque tendemos a malinterpretarlo. "Solemos leer como neutrales los mensajes positivos, y los neutrales, como negativos. Es más: los chistes son calificados como menos graciosos por quienes los reciben que por quienes los envían. ¿Por qué? El mail es emocionalmente frágil", afirma.Es fácil malinterpretar el contenido de un e-mail, porque el intercambio se agota en la palabra escrita: la voz, el tono, los gestos, la distancia entre los cuerpos, la musicalidad del lenguaje, todo lo "no verbal" que enriquece y contextualiza al puñado de letras que hilvanan el mensaje queda suprimido. "La comunicación se empobrece por la falta de aquello que llamamos redundancia, y esto amplifica el margen de interpretación subjetiva. La palabra escrita es más ambigua que la voz", dice el psiquiatra Julio Moreno, estudioso de cuestiones vinculadas al uso de la web. "Y es peor con el Blackberry y el i-Phone --subraya--, porque uno recibe mails en cualquier lado y contesta rápido y sin reflexionar".Tras liderar varias investigaciones al respecto, el psicólogo estadounidense Justin Kruger concluyó que "la mitad de los lectores de mails no comprende del todo su sentido, porque no sabe en qué contexto ponerl lo que lee". Uno deduce e interpreta a partir de sus propios prejuicios y expectativas, asegura. "Es la falta de habilidad para salir del propio horizonte de percepciones lo que termina generando una comunicación deficiente. Quien redacta sobreestima su capacidad de ser claro y cree que su texto dice sólo lo que quiere decir. Pero no: interpretamos según lo que consciente o inconscientemente ya traíamos en mente, y de acuerdo con el modo individual en que cada uno se explica a sí mismo las cosas".Kruger señala que es comprensible que pensemos que el tono y las emociones expuestas en el mail son obvias para el que lee, porque cuando estamos escribiendo en nuestra mente "escuchamos" el tono y la intención de lo que buscamos transmitir. Pero "lo que uno escribe no es siempre lo que el otro lee".El famoso psicólogo Daniel Goleman, autor del best seller La inteligencia emocional, analizó el tema. Sostiene que la mala interpretación del mail es frecuente porque más allá de los emoticones --las caritas armadas con signos de puntuación-- no existe en el mail un canal que exprese lo que sentimos. "Pequeñas diferencias entre quienes cambian mails pueden crecer fácilmente, hasta llegar a rupturas", advierte.La psicóloga Gloria Husmann coincide. "Un mail es un peligro en manos de alguien impulsivo, porque cuando una situación le resulta confusa o cuando su impaciencia crece por la falta de respuesta inmediata, sus sentimientos de inseguridad se agudizan y acumula una gran tensión interior, que sólo puede liberar mediante una explosión de ira dirigida al destinatario. Pero el alivio dura poco. Al calmarse y al evaluar la situación con una mirada más tolerante, ya es tarde. El mail quedó convertido en un arma de dos direcciones: hirió a quien lo recibió y, también, a quien lo envió".El desajuste entre lo que se quiso decir y lo que el otro entiende también tiene que ver con que emisor y receptor no comparten contextos: leen y escriben en tiempos y espacios distintos y bajo la influencia ineludible de su estado de ánimo y de la "historia" que ese vínculo tuvo hasta ese momento."El mail no es conveniente para tratar temas delicados. No debería usarse para aclarar un malestar o una situación conflictiva", dice Husmann. Sobran ejemplos de interpretaciones erradas. Mejor un mate, un cafecito, y cara a cara. Como antes.
El e-mail tiene una cara oculta: los malentendidos en la comunicación
Es uno de los modos de vincularse más utilizado por millones de argentinos. Pero, también, y cada vez más, una fuente probable de problemas. Los expertos coinciden en que las dificultades se multiplican en el trabajo y en la vida cotidiana.
Si dijo "hola". Si lo cerró con "un beso" o apenas tecleó un frío y escueto "sdos." (saludos). Si contestó rápido, si quiso mostrarse seco o simplemente estaba apurado. Si lo abrió y lo tiró. Si le pedí respuesta y lo pasó por alto. Si sumó caritas tirando onda. Si abusó de la mayúscula (¿Está gritando? ¿Está contento? ¿Está enojado?). Si lo que dijo fue un pedido o una orden. Si entendió mal. Si firmó con su nombre o ¿enfrió? la despedida con la inicial de su apellido. Si... ¿me cortó el rostro?Los e-mails... Los dilemas de los benditos mails. Es uno de los medios de comunicación más utilizados por millones de argentinos, la manera rápida de estar cerca, contar algo, organizar un plan, resolver cuestiones de trabajo o enviar información. Pero, también, y cada vez más, una fuente probable de problemas. Expertos de todo el mundo coinciden en que los malentendidos con el mail se multiplican en todos los ámbitos: laborales, profesionales y personales. Y que es fundamental tener en cuenta su naturaleza, sus posibilidades y limitaciones para evitar que embarren el vínculo entre emisor y destinatario.Un estudio publicado en la revista estadounidense Academy of Management Review demostró que el e-mail suele aumentar la probabilidad de conflictos y la mala comunicación, porque tendemos a malinterpretarlo. "Solemos leer como neutrales los mensajes positivos, y los neutrales, como negativos. Es más: los chistes son calificados como menos graciosos por quienes los reciben que por quienes los envían. ¿Por qué? El mail es emocionalmente frágil", afirma.Es fácil malinterpretar el contenido de un e-mail, porque el intercambio se agota en la palabra escrita: la voz, el tono, los gestos, la distancia entre los cuerpos, la musicalidad del lenguaje, todo lo "no verbal" que enriquece y contextualiza al puñado de letras que hilvanan el mensaje queda suprimido. "La comunicación se empobrece por la falta de aquello que llamamos redundancia, y esto amplifica el margen de interpretación subjetiva. La palabra escrita es más ambigua que la voz", dice el psiquiatra Julio Moreno, estudioso de cuestiones vinculadas al uso de la web. "Y es peor con el Blackberry y el i-Phone --subraya--, porque uno recibe mails en cualquier lado y contesta rápido y sin reflexionar".Tras liderar varias investigaciones al respecto, el psicólogo estadounidense Justin Kruger concluyó que "la mitad de los lectores de mails no comprende del todo su sentido, porque no sabe en qué contexto ponerl lo que lee". Uno deduce e interpreta a partir de sus propios prejuicios y expectativas, asegura. "Es la falta de habilidad para salir del propio horizonte de percepciones lo que termina generando una comunicación deficiente. Quien redacta sobreestima su capacidad de ser claro y cree que su texto dice sólo lo que quiere decir. Pero no: interpretamos según lo que consciente o inconscientemente ya traíamos en mente, y de acuerdo con el modo individual en que cada uno se explica a sí mismo las cosas".Kruger señala que es comprensible que pensemos que el tono y las emociones expuestas en el mail son obvias para el que lee, porque cuando estamos escribiendo en nuestra mente "escuchamos" el tono y la intención de lo que buscamos transmitir. Pero "lo que uno escribe no es siempre lo que el otro lee".El famoso psicólogo Daniel Goleman, autor del best seller La inteligencia emocional, analizó el tema. Sostiene que la mala interpretación del mail es frecuente porque más allá de los emoticones --las caritas armadas con signos de puntuación-- no existe en el mail un canal que exprese lo que sentimos. "Pequeñas diferencias entre quienes cambian mails pueden crecer fácilmente, hasta llegar a rupturas", advierte.La psicóloga Gloria Husmann coincide. "Un mail es un peligro en manos de alguien impulsivo, porque cuando una situación le resulta confusa o cuando su impaciencia crece por la falta de respuesta inmediata, sus sentimientos de inseguridad se agudizan y acumula una gran tensión interior, que sólo puede liberar mediante una explosión de ira dirigida al destinatario. Pero el alivio dura poco. Al calmarse y al evaluar la situación con una mirada más tolerante, ya es tarde. El mail quedó convertido en un arma de dos direcciones: hirió a quien lo recibió y, también, a quien lo envió".El desajuste entre lo que se quiso decir y lo que el otro entiende también tiene que ver con que emisor y receptor no comparten contextos: leen y escriben en tiempos y espacios distintos y bajo la influencia ineludible de su estado de ánimo y de la "historia" que ese vínculo tuvo hasta ese momento."El mail no es conveniente para tratar temas delicados. No debería usarse para aclarar un malestar o una situación conflictiva", dice Husmann. Sobran ejemplos de interpretaciones erradas. Mejor un mate, un cafecito, y cara a cara. Como antes.
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